FIESTAS DE San Cristóbal

 

Las fiestas de San Cristóbal son las principales fiestas de Guadramiro, celebrándose el fin de semana más cercano al 10 de Julio.

Las fiestas transcurren durante casi 5 días.

Comienzan el Jueves, ultimando todos los preparativos, como la puesta de banderines por los niños y jóvenes de la localidad. Por la noche las distintas agrupaciones festivas se reúnen en sus peñas para inaugurarlas y cenar en ellas. Tras las cena, se inician los recorridos por todas las peñas del pueblo al son de la gaita y del tamboril hasta que el cuerpo aguante.

 

El Viernes a la tarde, después de las comidas familiares, se desarrollan en el bar del pueblo diversos campeonatos de cartas.

Pero realmente cuando dan comienzo las fiestas es el Viernes allá por las 9 de la noche tras dar el chupinazo desde el balcón del Ayuntamiento. Todo el pueblo se reúne en la Plaza Mayor del pueblo para oir el pregón de fiestas. A continuación hay una merienda en la misma plaza para todo el pueblo. Y finalmente a las 24.00 horas comienza una gran verbena, normalmente con muy buenas orquestas, a la cual acuden gran cantidad de jóvenes de toda la comarca.

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El sábado amanece con resaca, más para unos que para otros, entre cohetes y petardos para despertar a todo el mundo. ¡Comienza el día grande de las fiestas!

 

Si alguno aún no se ha despertado, se consigue después, a las 11:30, con el repique de campanas en la ermita y la torre para llamar a misa, en la ermita de Nuestra Señora del Árbol, en honor al patrón de Guadramiro, SAN CRISTOBAL.

A las 12:00 todo el mundo acude a la ermita, “de punta en blanco”,  y con el coche, pues después de la misa se celebra la tradicional bendición de vehículos, en la cual, se forman grandes colas y desfiles para acabar pasando por delante de la ermita, donde el cura bendice cada coche de motor.

 

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Desde aquí; la gente se traslada nuevamente al centro del pueblo, a la plaza mayor, donde a continuación se repartirá un convite para todo el pueblo, destacando la tradicional sangría, la cual se agradece, para apaciguar el intenso sol de verano. Las gentes se refugian a la sombra de los soportales de la plaza mientras un grupo charros demuestran sus dotes de bailes en la plaza al ritmo de la gaita y el tamboril.  Tocan y bailan jotas, charros, charradas… mientras la gente  conversa y se refresca con la sangría. Al final algunos, condicionados ya un poco por los efectos de la sangría se animan a practicar algún que otro baile, junto con los charros profesionales para no perder la tradición.

 

Después todo el mundo acude a comer a sus casas con sus familias y amigos. Después, los más cansados no pueden prescindir de la tan ansiada siesta, para reponer fuerzas.

Por la tarde sobre las 19:00 de la tarde, en el frontón municipal se desarrollan dos partidos de pelota a mano. Uno entre aficionados, y otro por grandes pelotaris profesionales, generalmente Vascos.

Por la noche a las 24:00 horas, nuevamente se celebra una nueva verbena en la plaza mayor. Esta noche en la plaza no entra ni un “alfiler” para disfrutar de una buena verbena de verano. El pueblo se llena hasta el último rincón, con gentes de todos los lugares. La verbena termina a altas horas de la madrugada, y después la fiesta continua en las peñas de los más jóvenes.

 

El domingo a la mañana se celebran los juegos infantiles para todos los niños del pueblo, con juegos tan populares como la carrera de sacos, el tira soga, las sillas…. ¡Hay premios para todos!

Por la tarde del domingo, después de comer, vienen las atracciones para la diversión de la gente, en la plaza mayor. Castillos hinchables, toros mecánicos, fiesta de la espuma, el tren…

Y a las 19:00 de la tarde se suele celebrar una capea de vaquillas a la que acude todo el mundo y en la que las peñas son el factor principal, con sus típicas charlotadas y disfraces.

Por la noche, a las 23:00 una verbena,  más pequeña que la de los días anteriores, y una chocolatata a las 03:00 de la madrugada despiden prácticamente las fiestas.

Solamente queda para el lunes, la misa de cofrades en la ermita, para pasar la vara al nuevo mayordomo o cofrade y tras la cual se celebra un convite ofrecido por el mayordomo entrante.

Así se despiden las fiestas de SAN CRISTOBAL hasta el año siguiente.

SAN CRISTOBAL Y ALGUNOS COFRADES