Campanas nuevas

 

LA TORRE ESTRENA CAMPANAS

 

1 de marzo de 2013, después de un año de espera, tras el acuerdo entre Ayuntamiento de Guadramiro, el párroco de la localidad y la Cofradía de San Cristóbal, la torre de Guadramiro estrena campanas.

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Después de años en el olvido, la última generación de monaguillos del pueblo, hoy convertidos en Asociación Cultural, viendo el estado de los yugos de ciertas campanas, en claro peligro de desprendimiento, alarmaron al pueblo, ayuntamiento y párroco de su terrible deterioro.

Tres campanas aun quedaban colgadas en el frontal de la torre, y otros dos campanos en el suelo del campanario.

Una en cada arco:

 La GRANDE (rota), dicen los mayores del lugar que de gran toque,  fechada en 1746 , estaba situada en el medio.

 La MEDIANA (excelente toque) a su derecha , sin fecha alguna debido a la erosión de los años. Probablemente ahí yacente desde la construcción de la magnífica torre plateresca.

Y la pequeña ,1743(de peor toque) a la izquierda.

Todas ellas sobre yugos de madera en peligro de desprendimiento, debido al paso de los siglos.

Los dos campanos,1687 y 1696, en el pasado colocados en la ventana sur, se hallaban rotos en el suelo del campanario.

El toque de campana ha formado parte de la vida cotidiana de Guadramiro desde tiempos inmemorables.

Se puede decir que las campanas hablan a través de sus tañidos, avisando a sus gentes de los acontecimientos cotidianos o extraordinarios más diversos.

 A toque de campana se reunían los vecinos a concejo o hacendera, el toque a tormenta alejaba los nublados con las ondas sonoras, el toque a arrebato alertaba inmediatamente a todo el pueblo de un fuego o cualquier desgracia. Servían de aviso para defenderse lo antes posible.


El toque a muerto era según dicen; estremecedor, cuando “doblaban” con las dos campanas grandes. Llegaba tan adentro que la gente le entraban ganas de llorar.

 

Y el repique de campanas anunciaba fiesta, volteaban las tres campanas llenando el pueblo de alegría  hasta el último  rincón. Se tocaba en las fiestas y en las vísperas también. Provocaban sentimientos imposibles de explicar con su infinidad de toques.

 

Los mayores del lugar no lo pueden olvidar, aquellos toques a corpus y procesiones tan especiales con su toque indescriptible y lleno de sentimiento.

Por todos los rincones del término municipal nos cuentan que se oía, llegando a oírse en la ribera, dicho volteo, allá por Vilvestre y Aldeadávila de la Ribera.

Campana mediana

 

Los “viejos monaguillos”, sabiendo todo esto, no se quedaron atrás, no querían que se perdieran  estas tradiciones  llenas de connotaciones para un pueblo como Guadramiro.

Por lo que comenzaron a repicar las dos campanas de la torre que aun no estaban rotas en fiestas, implorando atención y ayuda, despertando ese sentimiento escondido en muchísimos guadramirenses.

 

Recuperando el repique en la procesión de las madrinas, y en conjunto con las dos campanas de la ermita el día de San Cristóbal.

 

Y por lo visto surgió efecto, no se sabe si por este motivo o por otro, el caso es que al poco tiempo se anunciaba el entendimiento entre Ayuntamiento, cofradía y párroco, una gran noticia para todos.

 

El caso es que a finales de enero de 2012, la empresa encargada de su fundición ya las estaba bajando para su restauración, y un año después, el 28 de febrero de 2013 subiendo las nuevas.

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El día 1 de marzo de 2013, ya estaban colocadas, adaptándoles a todas el toque automático y probando su sonido conjunto.

 

4 de las 5 campanas fueron refundidas, solo se mantuvo una, la más antigua de todas, la de mejor sonido, la que quizás inaugurara la construcción de la torre con su volteo, “la antigua  mediana”; en cambio el yugo si que ha sido sustituido por uno de hierro, al igual que todas las demás.

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El resto, todas nuevas, pero procedentes del material de las anteriores, ocupan ya sus respectivos lugares.

 

La más grande de las nuevas, de 400 kg, ahora se situa en el medio de los tres arcos, ocupando el lugar donde estaba la de mayor tamaño de las anteriores. Aunque ahora ya no es la más grande, privilegio que ostenta la antigua que se conservó.

 

A su izquierda otra más pequeña, que es la que hace de reloj día a día dando las horas en punto, haciendo más ameno el día en Guadramiro, dando cierta “vidilla” medieval, tan presente en la arquitectura tradicional guadramirense.

 

Y en el arco sur; los dos campanos, juntos, como estaban antiguamente, los cuales dan un “toquecillo” en las horas medias del día.

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Todas ellas colgadas y seguras, automatizadas y sin estar rotas…que gran avance piensan los viejos monaguillos…pues simplemente pulsando una tecla se toca a “misa de domingo”, a “misa de diario”, a “muerte”, “fuego” o “clamor”, o al bonito “efecto volteo” durante 10 minutos. Algo ha cambiado en Guadramiro para mejor, aun así tienen badajos y pueden ser tocadas al estilo manual.

 

13000 euros dicen que tuvieron la culpa de todo ello, aportados 6000 por el Ayuntamiento encabezado por nuestro alcalde Juan Maria Moro, 5000 por las contribuciones de los guadramirenses en la iglesia, y guardado perfectamente por nuestro párroco Ángel Benito y el resto por la incansable cofradía de San Cristobal empeñada en conservar nuestro gran patrimonio artístico arquitectónico local.

 

Ahora mismo, las 8 de la tarde, suena la campana pequeña, ¡que gran sensación!.

 Algunos dicen que no tocan como las antiguas…da igual  ya estaban rotas, no había remedio.

Ahora tenemos estas 4 nuevas junto con la anterior,” la antigua”, “la dama”, “la conservada” de las 5, intercalando su gran toque con sus nuevas compañeras haciendo de vigía de los guadramirenses esperemos que por siglos y siglos sobre esta torre renacentista, símbolo indudable de nuestro pueblo.

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