Antruejos (Vaca la Manta)

 

 

También Guadramiro conmemoraba, dentro de su fiesta de quintos y CARNAVALES, otro acto ancestral en el que el protagonista era un animal simulado: la vaca.

 El Martes de Carnaval, la fiesta comenzaba sobre las cuatro de la tarde: se celebraba “La Vaca la Manta”.

 

Todo el pueblo, desde el más mayor al más pequeño se daba cita en la plaza mayor del pueblo, pero nadie se quedaba en casa.

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No cogía ni un "alfiler" en los soportales y los rincones de la plaza.

"La Vaca la Manta", así llamada en Guadramiro, se trataba de un ritual agrario-ganadero, que se celebraba desde épocas ancestrales para pedir la fertilidad, con la vaca como principal protagonista.

Configuraban mascaradas invernales muy comunes en algunos pueblos de Zamora y Salamanca. No se celebraba en todos los pueblos, solo en algunos, siendo conocido tal acto por distintos nombres en cada pueblo. En algunos es conocido como la vaca, otros simplemente como la mascarada o careto, en otros mascarada de San Antón, en otros como Almeida de Sayago, "la vaca bayona" y en el cercano pueblo de Villavieja de Yeltes como "La Vaca Prima".

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La vaca bayona, en Almeida de Sayago

La parte más esencial de este rito era la comedia que representaban, sin vaca verdadera, como protagonistas "el obispo", "el pelele", "el sembrador", "la vaca" y "los toreros".  

 

Un mozo, normalmente joven y fuerte era el que se disfrazaba de vaca, con su cornamenta, cencerros y manta para intentar cubrirse y representar el cuerpo del animal.A veces se pintaba también la cara.

Otro mozo se supone que era el "sembrador", con sus típicos "ropajes" y era el encargado de llevar y tirar la ceniza.También llevaba cencerros colgados.

No faltaba el tamborilero, para amenizar la espera y hacerla más alegre y amena.

 

Ambiente de la plaza, a la izquierda de la fotografía se puede obserbar EL PELELE.

 

El acto comenzaba, cuando el disfrazado de "obispo" daba eñ discurso ante la gente: alertando y culpundo al "pelele o bicho" de todos los males ocurridos en el pueblo, recordando que tras la ceniza llega la época de cuaresma.

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Representación del pelele o bicho, variable en la careta y vestimenta en cada pueblo.

 

Tras ello, comenzaba el espectáculo, corriendo la vaca detrás del pelele entre la gente. Y tras la vaca corría el sembrador con la ceniza. Corría la vaca y el sembrador a la vez detrás de las mozas y niños del pueblo para más diversión. Las mozas escapaban intentando librar la ceniza y la vaca, unas con más suerte y otras con menos. La gente más mayor se divertía viendo tal representación.

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Al final la vaca, cogía y corneaba al pelele acabando con el.

Para celebrarlo salían los toreros y toreaban la vaca a modo de charlotada. Tras ello, si el mozo aguantaba continuaba la persecución tras las mozas y los más jóvenes, los cuales acababan llenos de ceniza y paja; pero la gente gozaba con esta tradición tan antigua y sorprendente.

Con el paso del tiempo, la ceremonia fue variando, y los últimos años que se celebraba, tan solo actuaban la vaca , el sembrador con la ceniza y paja y los toreros, además de toda la gente que se animaba y se disfrazaba con diferentes "atuendos", por ser carnaval, con sus diferentes representaciones; haciendo más rica en variedad.

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Un mozo de Guadramiro representando la trilla en la plaza.

No faltaban los quintos de ese año con sus cintas y capas.

Quintos y niños disfrazados.